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Elsa Basil

Por Cristiana Berrios, Fotografía Ernesto Hellmund
Cálidos acordes de guitarra, letras introspectivas y pinceladas vibrantes hacen de Elsa la artista que es, genuina, real y capaz de conectarse con su público. Nacida en el seno de una familia talentosa, aprendió a expresarse a temprana edad y ha usado los años para desarrollar su estilo distintivo que hoy en día es evidente.
“Mi padre fue pintor, estudió en Bellas Artes de Argentina, así que crecí inmersa en el arte, teatro, poesía y música”, dice, “realmente estoy dedicada a esto”.
El primer disco de Elsa, Crónica, fue lanzado en el 2006. Cada una de las 12 canciones contenidas en él fueron escritas con la honestidad, espontaneidad y carisma que la caracterizan. Es un disco lleno de historias reales y cargadas de sentimientos. Su primera producción fue un éxito y el conservar sus raíces le resultó bastante provechoso a Elsa, ya que logró la popularidad no sólo en Nicaragua sino también en Costa Rica.
Luego del éxito alcanzado con Crónica, Elsa está preparando una nueva producción que se lanzará en este 2009. Actualmente se están realizando los arreglos de los temas en Costa Rica y las canciones incluidas en él como ‘Rosa Dolores’ ya se pueden escuchar en sus conciertos. Además de ser una de las cantautoras favoritas del país, Elsa descubrió en el 2005 que también tenía talento para la pintura.

“Cuando falleció mi padre sentí la necesidad de recordarlo a través de la pintura. Me paré frente al caballete y pinté algo super abstracto”, recuerda.
Después de esa experiencia se dió cuenta que tenía talento para la pintura, por lo que también se dedicó a leer y a descubrir distintas técnicas. Recuerda claramente sus inicios cuando pintaba frutas, flores y básicamente cualquier objeto que tuviera en frente. Eventualmente encontró una técnica apropiada para ella y desarrolló su estilo propio, pero aún disfruta experimentar con una variedad de materiales. El acrílico es uno de sus favoritos, mayormente por la vivacidad y contraste de sus colores.
Las paredes de su casa están llenas de pinturas de su padre, pero muy poco de las suyas. Algunos de sus primeros trabajos han sido vendidos, pero continúa trabajando para nivelar su pintura con su música. Quizá pronto más trabajos suyos logren tomar un puesto al lado de los de su padre.

Sala Bipolar

Por Jonathan Jackson, Fotografía Chris Sataua

“Por la bipolaridad que existe entre nosotros como músicos, por nuestras diferencias, somos polos opuestos. La sala donde nos encontramos y nos sentamos a dialogar, es el escenario, donde nuestra música e instrumentos se unen”. – Revuelta Sonora.

Sala Bipolar se presenta en el Bar Fussión, el escenario perfecto para una banda compuesta por dos artistas con estilos diferentes fusionados en uno: Clara Grün, protegida de la leyenda musical nicaragüense Carlos Mejía Godoy, viene de una base pop rock y tiene mentalidad de cantautora, mientras que DJ Revuelta Sonora es un obsesivo productor de música electrónica y talentoso baterista apasionado por el ritmo.

Las luces amarillas y rojas se encienden, dando vueltas como robots bajo una sobre dosís de cafeína. Un solo golpe al tambor rompe el silencio. Acordes de piano le siguen mientras la voz peculiar de Clara Grün sobresale detrás del teclado. En el momento adecuado se dispara una combinación de cuerpos intermitentes que retumban a través de la oscuridad mientras Revuelta Sonora, en su batería, le sube el volumen a la percusión.

Sala Bipolar se formó en el 2006 después de que Neús, esposa y representante de Revuelta, sugiriera que la unión musical entre Clara y él tendría un potencial interesante. “Ella no tenía idea que tipo de música resultaría, solo sabía que yo como cantautora, con mi habilidad para la composición y como pianista, podría fusionar con Revuelta, Ingeniero en sonido y Dj y juntos crear algo particular. Fue como un experimento químico, combinar dos elementos y esperar que la mezcla funcione”, dice Clara.

Revuelta se sienta en su estudio ubicado en Espacio Sur. Frente a él varios monitores de computadora, las pantallas llenas de botones electrónicos, niveles, números y colores. Para alguien que no está acostumbrado a los programas de producción musical, la escena se asemeja a la infinita cadena de números verdes de The Matrix. Pero como los personajes en la película, Revuelta no ve su mundo en caos. El ve música.

Clara ve música también, pero en su cabeza. Se sienta en el piso al lado de Revuelta, sus delgadas piernas cruzadas. En su regazo descansa un pequeño teclado conectado a la Mac G5 de Revuelta Sonora. El aprieta un botón y el ritmo de un tambor llena la sala de sonido. Clara se concentra, viendo la música, llevando la cuenta en su mente. Toca una melodía en su teclado, se detiene, arruga la cara y le dice que empiece de nuevo. El lo hace. Ella lo intenta otra vez. Nada. Una vez más. El proceso continúa hasta que Clara encuentra algo que le gusta. Revuelta no parece estar muy de acuerdo.

“Suena raro,” le dice Revuelta, sus ojos fijados en el monitor.

“¿No es esa la idea?”, le contesta ella, girando su cabeza hacia él. Revuelta la mira y luego a la pantalla, riendo un poco mientras se pasa la mano por su conocido afro.

En los últimos dos años la idea detrás de la banda ha evolucionado constamentemente.
Al comienzo Clara presentaba sus canciones y melodías de piano a Revuelta. Con su experiencia en Ingenería en Sonido y Producción, era él quién creaba los ritmos a través de la batería y singulares mezclas. Las pistas estaban en un constante vaivén, uno de ellos trabajaba en una canción, luego el otro repasaba los cambios y vice versa.

Con el paso del tiempo Sala Bipolar comenzó a crear sus canciones en conjunto. Mientras aprendían el uno del otro, la colaboración se volvió más fácil. Se dieron cuenta que el proceso no tenía que ser complicado para obtener buenos resultados. Revuelta describe esto como llegar a entender “que las cosas simples también tienen gusto y sabor.”

Trabajando juntos, los límites creativos se derrumban mientras el estilo y la personalidad de los dos se encuentran. Revuelta aprendió que hay más en la composición musical que únicamente las mezclas. Al igual que Clara aprendió a aceptar que cada canción que escribe no tiene que hacerla sangrar o llorar en el piano. Esto les abrió las puertas a la libertad de escribir canciones casuales y divertidas.

Los dos músicos continúan aprendiendo el uno del otro, esto hace que su trabajo sea mucho más auténtico. “Ahora estamos más enfocados en lo que llamamos el concepto de Sala Bipolar”, dice Clara. “No teníamos la intención de hacerlo de una forma o que sonará de cierta manera. El hecho de que ahora Revuelta toca la batería en los conciertos y que yo esté en la guitarra cambió el sonido las canciones que hicimos en los primeros meses. Esto no quiere decir que sean mejores, simplemente evolucionaron”.

Algo similar se podría decir con respecto a la unión de Revuelta Sonora y Clara Grün. A través de este proceso creativo, los dos artistas se han aliado y han desarrollado una personalidad musical. Sala Bipolar no es ni uno ni el otro, es una combinación evolucionada de dos artistas.