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Philip Montálban

Creció en la comunidad de Tasbapauni de la Costa Atlántica de Nicaragua y afirma que su abuela, una actriz local, y su tío abuelo, un reconocido compositor de canciones de Palo de Mayo, lo introdujeron al mundo del arte y cultivaron en él un interés por la música cuando era niño. A los 10 años logró ahorrar suficiente dinero para comprar su primera guitarra y empezó a componer canciones inspirado en las cosas que pasaban a su alrededor. A medida que fue creciendo, su fuente de inspiración también lo hizo.

Deuce Eclipse

Dedicado al trabajo duro, al hip hop, a su familia y raíces, Deuce Eclipse descubrió desde joven lo que ama hacer y tuvo la fortuna de estar rodeado de amigos, una familia y una cultura que lo apoyan. Como músico, su versatilidad es innegable. Alternando entre español e inglés, se le puede ver emigrando de un hip hop puro a lo experimental, al dancehall, o incluso luciendo sus habilidades como cantante con su banda Bang Data.

La Cuneta a toda maquina en el 2010

Al comenzar este ano, tome el tiempo de reunirme con el bajista de La Cuneta, el entusiasta de tatuajes, y el anti-camisa, Augusto Mejia para preguntarle sobre la evolución de la banda , la representación de la música chinamera y los planes del nuevo ano- lo cual incluyen grabar en estudio, muchos conciertos fuera de Managua y la posible colaboración con…“El Rey del Chinamo”, Gustavo Leyton!?

Momotombo

Por Jonathan Jackson, Fotografía Christopher Sataua
(Publicado originalmente en Marzo 2009)

El Volcán Momotombo sobresale en el horizonte a orillas del lago Xolotlán quieto e inactivo, lo que no saben es que Momotombo sigue vivo, haciendo erupción y bastante seguido. Muchos ya hemos visto a Momotombo en plena acción descartando lo que los científicos afirman sobre su inercia. Dirigido por Guillermo Norory, el hijo del volcán, y su banda, este grupo de músicos se ha unido para formar una mezcla única de ideas y sonido. Representan múltiples géneros, no se les escapa ninguno. Una periodista mexicana nombró el estilo de Momotombo como “electro latin punchis jazz”, yo lo describo como “electro-jazz-funk, suavizado con el latín-psico-rock con un poco de pop”. Como sea que que lo nombren, es difícil encontrar a dos personas que lo escuchen y lo describan su estilo de la misma manera.

Como grupo, Momotombo ha estado activo por aproximadamente ocho años. En este tiempo el alineamiento ha cambiado un poco, pero Norory y sus producciones se han mantenido constantes. En el 2005 el álbum titulado ‘Momotombo’ fue lanzado al mercado, y más recientemente, en el 2007, salió un disco con dos pistas. La alineación actual de la banda incluye algunos de los músicos más trabajadores de Managua, Bikentios Chávez en la batería, Augusto Mejía en el bajo, y Andrés Sánchez en la guitarra.

Momotombo que no le teme a la colaboración, tanto entre ellos como con otros artistas. Invitados especiales son comunes en sus presentaciones, incluyendo a Carlos Luis Mejía, Clara Grün y recientemente a Belén Cardenal. De igual manera no solo músicos son invitados a participar. Israel Lewites, el proclamado ministro de imagen, crea videos tripeados que se observan en el escenario y se correlacionan con la música que se toca. Dirian Mejía también compartió escenario con ellos durante un show cuando espontaneamente pintó un mural mientras Momotombo tocaba. Norory afirma que la música de Momotombo evoca colores y paisajes y por eso es natural que la banda trabaje con efectos visuales que le dan otra dimensión a sus shows.

Momotombo planea lanzar un nuevo disco en este año y adicionalmente planea continuar con son sus giras. Norory además se mantiene ocupado con Momotombo Producciones. Fundada hace tres años con el fin de ayudar a desarrollar el arte y las expresiones musicales en Nicaragua. Momotombo Producciones ha realizado grabaciones para artistas como Perrozompopo, Milly Majuc y el disco debút de Belén Cardenal. Con todo este expediente Norory asegura que el nombre de Momotombo continuará siendo asociado con las maravillas de Nicaragua, naturales y artísticas.

MILLY MAJUC – Un Buen Viaje

Desde pequeños querían ser músicos. Siempre andan cantando una canción, ya sea con letra o sin letra. La música ha estado presente en sus mentes. Aunque los critiquen por no tener la mejor técnica musical, siguen convencidos de querer dedicarse a la música para transmitir sus ideas y emociones a través de sus letras, ritmos y sonidos.

Afrobeat

Por Jonathan Jackson, Fotografía: Flor Marenco, Chris Sataua (originalmente publicado 01/03/09)

Afrobeat es una banda con una mezcla de estilos muy eclécticos. DJ Revuelta Sonora mezclando discos de acetato en vivo (en una verdadera consola), Guillermo Norory, alias Memo, detrás de su teclado, tocando funky riffs y Augusto Mejia manteniendo el ritmo con las congas, cajón y djembé. El resultado de combinación única es una mezcla fluida de 80 minutos en vivo, delante de todos ustedes. El grupo no tiene ninguna canción, ni siquiera tienen algún material grabado. La música que ellos crean es más de la naturaleza espontánea y por esta razón, ningún espectáculo será el mismo. La manera en que este proyecto de electrónica interactúa, me recuerda a músicos de jazz improvisando, en un ambiente de mucha retroalimentación y de completa armonía.

Afrobeat se formo hace dos años. Los tres miembros fueron y todavía son, integrantes del grupo de electrojazz Momotombo. Ellos pensaron que sería una manera interesante y divertida de crear un alter ego, un grupo en vivo que les permitiría disfrutar de la música electrónica que DJ Revuelta Sonora ha venido pinchando desde algunos años, pero con mezcla de elementos añadidos: efectos y sonidos del teclado de Memo y un poco de percusión afrolatina cortesía de Augusto. Para estos músicos fue la oportunidad de crear una sesión impulsiva de música y dejar que un momento de inspiración los guiara al tocar en frente de un público.

No hay estructura o preparación previa; todo lo que se ve es espontáneo. DJ Revuelta Sonora establece el ritmo principal basado en las mezclas electrónicas que toca. El resto del grupo sigue la corriente e improvisa a partir de esa guía. En un show reciente en Arribas Bar, DJ Revuelta Sonora mezcló un disco que, al parecer, resultó ser una sorpresa para Augusto, quien luego de una mirada confusa, supo llevar el ritmo con la percusión casi de inmediato. Para el público, esto sonó como si hubiera sido planeado desde un inicio. Esa es la belleza de Afrobeat. El trío tocó sin parar por un poco más de una hora, perdidos en una onda hipnótica, dejando al público paralizado, y al final, pidiendo por más.

ECOS

Por Flor Marenco, Fotografía: Flor Marenco
Alejandra Rodríguez no sabía que podía cantar hasta que le tocó hacerlo. Su banda de la secundaria llamada Síndrome, se desintegró cuando dos de sus miembros se fueron a estudiar a los Estados Unidos, quedándose sin baterista y sin una de sus cantantes. En el intento de retomar el proyecto de la banda, Alejandra tomó el micrófono y el resto es historia en este viaje.

Son alrededor de las 9:30 p.m. de un día de semana. Alejandra (17), el bajista Amahruck Arróliga (18) y el guitarrista, Augusto Vaughan (20), son los tres miembros más jóvenes de esta banda que ahora se llama Ecos. Por hoy, ya terminaron sus clases en la universidad y llegan a la casa de Pavel a ensayar como lo hacen de 3 a 4 veces por semana. Con 27 años de edad, Pavel Palma, apodado ‘PaPa’ (por dos razones obvias), sustituyó a su hermano menor en la batería. A pesar de la gran diferencia de edad, Papa encaja perfectamente con el resto del grupo.

“Lo importante es que tengo un corazón y una mente joven”, dice riendo.

Otra cosa importante es que Pavel vive en su propia casa y no tiene vecinos cerca, lo cual es muy bueno para que una banda de rock pueda ensayar. Cuando ya están todos reunidos bromean y hablan sobre cómo estuvo su día, pero cuando tienen los instrumentos en las manos y comienza el ensayo, sólo hablan de aspectos técnicos como “¡Subile a la guitarra!” “¡Enciendan el micrófono!”, hasta que hayan terminado de practicar todas las canciones.

Las influencias musicales de Ecos provienen de una variedad de bandas y artistas internacionales como Gustavo Cerati, Soda Stereo, Pink Floyd y grupos nacionales como CPU, Crisis, Grupo Armado y Perrozompopo. Cada miembro del grupo proviene de músicos, hecho que los hace sentirse orgullosos de poder continuar ese legado y hacer su propio sonido.

Ecos comenzó a tocar aproximadamente hace un año, en un momento en que muchas bandas nuevas estaban surgiendo en Managua. En cierto modo fue motivador ver a todos estos nuevos grupos porque les dio ánimos para estar preparados para asumir este nuevo reto. No iba a ser fácil pero decidieron seguir adelante y probar. La cantautora Gaby Baca, tía de los primos Pavel y Augusto, les ayudó mucho dándoles orientación, presentándolos en el ambiente de la música y mostrándoles el camino. Alejandra es la cantante más joven del movimiento rockero y esto les ha ayudado a hacerse notar, ya que la mayoría de vocalistas en las bandas son hombres. Sin embargo, ella insiste en que, si bien esto ha llamado la atención, la música es lo que los ha mantenido en la escena.

“No podría decir que nos hemos destacado sólo porque hay una mujer en la banda, sería mentir porque realmente ha influido, pero la principal razón por la que nos destacamos es por la música que hacemos”.

El grupo empezó tocando en bares y en eventos gratis, lo que en el momento estaba bien para ellos porque lo único que realmente querían era hacer llegar su música a la gente. La reacción del público ha sido abrumadoramente positiva y ahora han conseguido que les paguen por tocar. No esperaban ser reconocidos y aceptados tan pronto de la manera en que les ha pasado, pero Alejandra sabe que ella y la banda tienen mucho que aprender y demostrar para que sean tomados en serio por todos. Es un desafío que Ecos está dispuesto a enfrentar.

“Queremos diversificarnos, no sólo pertenecen a un lugar o a un público determinado”, dice el Papa. “Queremos ser como el ‘zompopo’ (uno de los insectos más comunes en Nicaragua), donde todo el mundo sepa de nosotros”.

Monroy y Surmenage: La música es la Cura.

Por Jonathan Jackson, Fotografia Oliver Best, Flor Marenco.
Josué Monroy está sentado en la pequeña sala de la casa de su familia con un litro de cerveza en la mano y con mucho entusiasmo transmitido por las expresiones de su rostro. Hablar sobre música, siempre emociona bastante al artista de 26 años. Pero al parecer, casi todo lo entusiasma. Monroy es la cara de una de las bandas más originales de Managua, su desenfrenada exaltación y energía que lo caracterizan, ha ayudado a la banda a destacarse y sobresalir entre los demás grupos localmente. En las presentaciones en vivo, sorprenden al público que los ve y apoya, al invitarlos a cantar los coros. Además, de vez en cuando tienen invitados especiales que llegan con su propio estilo a tocar instrumentos como el violín o el saxo en una mezcla espectacular en conjunto con la banda. Monroy y Surmenage constantemente están experimentando con su música para llevarla a un nivel más alto.

Monroy sirve la cerveza en varios vasos y me ofrece uno. Mientras un poster de El Ché está como mirando toda la sala y Los Simpsons se ven en la televisión sin volumen, los Surmenage también participan en la plática. Aunque el nombre de Monroy está de primero en el nombre de la banda, es evidente por la camaradería que hay entre ellos, que todos comparten amistad e interés artístico. “Los Surmenage somos una familia”, dice Monroy, hablando sobre los otros músicos y también sobre Tini, el manager, y el Chiricano, su ingeniero de sonido.

Las apariencias y personalidades de cada uno de los miembros son tan diversas como sus orígenes musicales. Está Noel “Chipi” Portocarrero, quien es una persona muy animada que al parecer siempre está bromeando; Mauricio “Cueriux” Conrado en la batería, un larguirucho que apenas dice una palabra; Christian “Sosó” Jiménez en el teclado, un personaje chaparro y pelón conocido por su humor y sus bromas; y Lénin Ortiz, de pelo largo que se disfraza con sencillez aunque es un guitarrista fenomenal.

Para Monroy su familia siempre ha sido muy importante y si no fuese por el apoyo de ellos, esta nueva familia que encontró en su banda no hubiera podido existir.

“Cuando le dije a mi papá que quería tener una carrera musical, él y mi mamá decidieron apoyarme incondicionalmente. Ellos me han apoyado mucho en la parte económica porque no se puede vivir solamente de los conciertos”, dice Monroy. “Yo trabajo con mi papá en su empresa y él me da tiempo para practicar. Sin la ayuda de mi familia esto no podría ser”.

La enfermedad de su padre fue la inspiración para el nombre de la banda. Surmenage es una palabra francesa que describe un tipo de síndrome de fatiga crónica, una acumulación de estrés que provoca un debilitamiento físico y mental.

“Tenía tanto estrés que a veces pasaba acostado en la cama un día o una semana sin poder moverse”, dice Monroy acerca de su padre. “Es cuando trabajas bastante, lo sentís… tu cuerpo reacciona y colapsas. Pero también Surmenage es una mezcla de emociones, muy eufórico en extremo o muy depresivo en extremo”.

Monroy tomó el nombre Surmenage y se apropió de él, usándolo para referirse a la acumulación de sonidos, estilos y personalidades de todos los miembros de la banda y como una forma de representar a un tipo de cura para esta enfermedad.

Cuando Surmenage toca, todos aportan su estilo propio a una mezcla que tiene como resultado algo épico, compuesto por múltiples sonoridades. Su música es un poco indie, alternativa, folk y con un toque psicodélico que le da mucha esencia.

“A veces llevo la rola y si no le gusta a los surmenages, ¡me muero!” dice Monroy entre risas. “Entonces trabajo la rola un poco más, le pregunto a Lénin, a Sosó, porque ellos son las personas que manejan melodías súper bestiales. Y sigo preguntando, porque si Surmenage no está 100% de acuerdo con la canción o al menos de acuerdo en un 90%, trato de meterle jugo a la rola para que les guste a todos”.

Puede que a lo mejor Monroy no posea la voz más fuerte o distinta, pero tiene la personalidad y la emoción que a muchos artistas les falta para poder conectarse con su público. Los seguidores devotos de la banda han sido apodados como “Surmenagos” y en cada concierto que hacen en Managua, siempre se les verá.

“Surmenagos son todos los que ayudan y apoyan al grupo”, dice el Chipi. “Ellos toman fotos, ponen videos en Youtube, escriben en los blogs que han creado. Sin ellos no hay tanta energía. Es gente que nos ha dado mucho apoyo sin pedir nada”.

También los surmenagos han venido haciendo toda una tradición al cantar algunas estrofas o coros de varias canciones en los conciertos, reemplazando a la voz de Monroy en esos momentos. La conexión con la gente es tanta que saben que el concierto va a terminar cuando toquen ‘Tren Paranóico’ y ‘Este lugar’.

“La gente ya sabe que llega la hora de corear. Ellos comparten la energía de la banda”, dice el Chipi.

“Es mucho más gratificante porque es una rola que no está grabada”, continúa Lénin. “Tenemos canciones en la radio y aunque se hayan escuchado mucho, no son las más populares en vivo”.

La banda ha estado de gira por Managua celebrando su segundo aniversario pero tienen planes de tocar en otras ciudades del país para cuando esté cerca la fecha del lanzamiento de su primer disco, tentativamente titulado, “Uff Master”. Ya con un disco hecho, Monroy sueña con promocionarlo con una gira por Centroamérica.

“Surmanage nunca ha salido del país como banda, cuando eso llegue a pasar me voy a cagar de la felicidad. ¡Por fin!”, dice con una expresión de éxtasis en el rostro.

Él sabe mejor que nadie que hay que trabajar mucho antes de que sus sueños se realicen. La banda tiene programado comenzar a grabar su disco a finales del año en el estudio de Revuelta Sonora. Desde ya, están practicando a menudo, perfeccionando las canciones y promocionando la banda localmente. El trabajo difícil no es algo a lo que Monroy y su familia Surmenage le rehúyan, sobre todo si se trata de la música. Para ellos no hay otro camino. Cuando se le preguntó a Monroy lo qué sería si no fuera músico, la emoción de su cara desapareció y se quedó inexpresivo, con la mirada en blanco mientras decía nada y todo al mismo tiempo.