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Hecho está compartiendo el amor: ¡seguí leyendo para averiguar cómo podés ganar entradas gratis para el concierto de Cultura Profética!

¡Buen día lectores de Hecho! Ya estamos a mediados de febrero, el día de San Valentín está a la vuelta de la esquina y todos nos sentimos llenos de amor. También estamos ansiosos por el concierto de Cultura Profética que encabezó nuestra lista de recomendaciones Enero / Febrero. El show es este viernes 15 de febrero. Para los que no saben, Cultura Profética es una banda de reggae puertorriqueño que ha tenido un seguimiento masivo desde que su álbum debut fue lanzado en 1997. Éxitos como Illegal, Sube el Humo y Reggae Rústico han traspasado las Américas y más allá con una base de reggae que se nutre de muchos géneros como el jazz, hip hop y ritmos afro-caribeños.

DIABIZARRO

DIABIZARRO
Frecuentemente confundidos por metaleros hay mucho más por descubrir que sólo apariencias de esta nueva banda. Un poco difícil de definir, la banda DIABIZARRO debuta en la escena musical del momento con popularidad indie y buenos toques en su haber.

Qué más podrían pedir estos 4 adolescentes que compitieron en una batalla de las bandas en ’09, la cual tenía como premio una pizza y una gaseosa, ante un público difícil.

CULTURAFOLK

CULTURAFOLK
Para todos aquellos que piensan que las buenas bandas solo se forman en la capital, les presentamos a CulturaFolk, una agrupación compuesta por cinco intrépidos chavalos jinotepinos quienes vienen con una propuesta tan fresca como el clima de esa ciudad

La Cuneta Son Machín: de amor y odio, los celos y la fascinación

Por Jonathan Jackson, Fotografía f2.8

En tan sólo un año, La Cuneta Son Machín se ha establecido como una de las bandas más sonadas del país. Tuve la oportunidad de chilear un rato con el bajista Augusto Mejía, el miembro más abierto de la banda, y conversar con él sobre las percepciones de la gente acerca del grupo, lo que la banda significa para la música Nicaragüense y la temida letra “C”…

La Cuneta ha sido capaz de romper las paredes que otras bandas no han podido. Ustedes han tocado en casi todo el país y en diferentes lugares, y han sido capaces de presentarse ante esas diferentes audiencias con gran éxito. ¿Por qué piensan que es así?

Creo que una de las cosas que ha ocurrido con La Cuneta Son Machín (LCSM) es que el grupo ha venido a llenar un espacio que estaba vacío en el inconciente colectivo del joven nicaragüense. Ya que para los países pobres como Nicaragua, la identidad está más dirigida a lo que proviene del exterior, del extranjero. LCSM rompe un poco con eso y la gente se ha encontrado con esto puede ser entretenido, alegre y algo de enorme valor por el hecho de escuchar música nicaragüense.

También tenemos que reconocer que parte de nuestro éxito se debe a que hemos tenido el apoyo de los medios desde el comienzo. Eso nos ha permitido competir y estar en los mismos medios en que están las otras influencias que vienen de afuera.

Una vez me dijiste que una de las cosas más importante para vos es despertar el interés en la juventud y que estos jóvenes se interesen por la cultura, música y raíces folklóricas, desde un punto de vista no sólo nicaragüense sino centroamericano y latinoamericano. ¿Cómo ha funcionado esto en este último año?

Hemos descubierto que los jóvenes a partir de escuchar a LCSM se preguntan quién es tal compositor, quién es la persona que escribió esta canción, “voy a buscar en Internet música de ellos”… o incluso participar en cosas en las que antes no participaban, como fiestas patronales, festividades, fiestas populares.

Yo creo que el objetivo se está logrando poco a poco, y obviamente como en Nicaragua las cosas son tan difíciles nos ha tocado como estar reinventándonos, como ir cambiando el concepto de tal manera que la gente siempre se sienta interesada. Porque al fin y al cabo además de ser un proyecto para nosotros, queremos pasárnosla bien.

(Carlos Luis Mejía – marimba, César Rodríguez – teclados, Carlos “Frijol” Guillen – vocals, Fabio Buitrago – batería, Omar Suazo – guitarras, Augusto Mejía – bajo)

Estoy consciente que todas las reacciones no han sido ciento por ciento positivas, por ejemplo he escuchando a la banda ser descrita como “fresas jugando a ser jinchos…” ¿Podés contarme acerca de estas reacciones negativas con las que te has encontrado y cómo superan esto?

Lo interesante de este tipo de opiniones es que demuestra claramente contra lo que nosotros estamos precisamente luchando; contra la idea de considerar eso “jincho.” Las únicas personas que pueden concluir que nosotros jugamos, o nos aprovechamos, o nos consideramos eso, son quienes consideran que esto [la música tradicional] es inferior. Por ejemplo, si me visto como punk o como metalero, o como la televisión dicta, no es una cosa que lo vayan a criticar, pero igual estás copiando. La diferencia es que eso se ve bien y lo otro se ve inferior. Entonces el hecho de que vos copiés algo que la gente ve inferior hace creer que estás jugando.

Yo he vivido toda mi vida escuchando música popular, la música de mi papa (Carlos Mejía Godoy), de mi tío y toda una serie de músicos con los que he convivido. La mayoría de los integrantes de LCSM no provenimos de la escena del rock o del pop, eso nos hace diferentes, algunos hemos tocado música de cantautor, música folklórica, etcetera. Creo que si nosotros en realidad estuviéramos jugando, no gastaríamos tanto tiempo y tanta inversión en este proyecto. Además, lo más importante no es si estamos jugando o no, sino ver los beneficios que hemos logrado, o sea que al fin y al cabo no importa si estamos jugando o no, lo importante es que estamos logrando que los chavalos estén interesados por sus propias raíces y tradiciones.

La verdad es que en Nicaragua hay que estar constantemente luchando contra este tipo de opiniones porque el nicaragüense tiene el autoestima tan baja, sobre todo el joven que está bien influenciado por el extranjero, y en vez de buscar el lado bueno a las cosas le buscan el lado feo y la fallas para que no siga funcionando. En vez de tratar de impulsar lo nuestro, porque nada desde un inicio sale bien siempre, hay que buscar cómo mejorar y modificar pero la gente en vez de ayudar a ver cómo mejorar, al contrario, buscan cómo hacerte una zancadilla y hacerte que fallés para que ellos mismos como nicaragüenses se den cuenta que nada de lo que es de aquí sirve. Por suerte la gente que opina de esa manera es mucho menos de la que nos llega a ver.

Una de las más grandes quejas de algunos de los criticadores es que ustedes son simplemente una banda cover. Pero sé que recientemente han estado creando material original con la misma orientación musical, con el mismo sonido que el resto que ustedes tocan. ¿Ustedes se miran a sí mismos como una banda cover?

El tema “cover” es una cosa que irónicamente se ha transformado en los últimos años. Hace 10 o 15 años tocar canciones de otra persona era algo que se miraba bien, pero ahora se ve mal. Ahora como que se satanizó, pasó de ser algo bueno a algo malo, lo importante de eso es que ha impulsado a que mucha gente trate de hacer sus propias canciones.

El problema es que uno no puede considerar igual tocar canciones de marimba de Masaya, a tocar Guns n’ Roses. Las dos están interpretando algo que ya existe pero una está conservando tus tradiciones y en la otra estás reproduciendo algo que ya tuvo un éxito radial. LCSM está tocando cosas que no se escuchan ya en la radio o que ya se perdieron en el tiempo, o que jamás serían puestas en la radio si no fuera por nosotros. En radio de música moderna jamás vas a escuchar canciones populares nicaragüenses, ¡nunca!, y nosotros estamos logrando que eso sí ocurra. Yo no puedo considerar que es lo mismo reproducir una canción que tuvo un éxito radial porque forma parte de un proyecto gigante, a tocar música tradicional popular.

Creo que el trabajo que vienen haciendo los marimberos desde hace 100 -150 años, de generación en generación en Masaya, es un trabajo importante. Si yo a un marimbero le digo “mirá no toqués covers”, o si nadie se dedicara a reproducir este tipo de música no tendríamos en estos momentos la capacidad de poder escuchar música popular porque ya hubiese desaparecido. Porque si no hay quien interprete, y en la radio no la ponen, no la podríamos escuchar en estos momentos. Entonces el objetivo principal de LCSM es, de alguna manera, seguir ese mismo canal que han empezado mucha gente entre el ámbito popular. La gente que toca música popular en la calle no vive bien de eso, lo hacen netamente por amor al arte. Nadie que elige ser marimbero piensa que se hará millonario de eso, como se podría volver millonario un abogado o empresario. Como marimbero saben que siempre vivirán a ese mismo nivel, o sea, que lo hacen por puro amor a la música que están interpretando. Nosotros nos sentimos inspirados por eso y creamos un proyecto en el cual nos consideramos, con bastante humildad, una continuación de lo que hacen muchos músicos populares. Como la gente que toma música tradicional del país, la gente que toca Palo de Mayo, los marimberos, los chicheros, toda esa música que ya hubiese desaparecido si no fuera por ellos. Nosotros estamos en eso mismo, volverla a reproducir y meterla en el inconciente colectivo de los jóvenes, que es una cosa que no ocurriría a través de la radio, y los jóvenes no se irían a meter a las fiestas populares e interesarse por aprender acerca de los autores de la música popular. Esto es un poco del trabajo que estamos haciendo. Lo de las nuevas canciones es un trabajo que estamos haciendo en paralelo, pero nuestro objetivo no es crear una nueva obra.

Si hemos tenido éxito no ha sido por premeditación de nosotros, porque cuando hicimos el proyecto lo hicimos con el objetivo de tocar esta música. A los que le interesaran, bien, y al que no, no. Jamás nos imaginamos que iba a ser una cosa con tanto éxito. La inspiración es un poco mezclar el concepto de la música popular pero con un enfoque más urbano, siempre buscando cómo hacer un proyecto que a la gente le divierta pero que tenga conciencia, un objetivo que está más allá de divertirse. Estamos creando canciones que tengan que ver con la conciencia, la idiosincrasia y el orgullo de sentirte nicaragüenses.

Espiral

La idea para crear Espiral inició a finales del 2008, cuando el músico y guitarrista Francisco Cedeño empezó a crear canciones con un vocalista. Pero pronto se dio cuenta que necesitaba tener una banda porque “solo dos miembros es aburrido”. El baterista Gabriel Sevilla y bajista Luis Munguía se integraron a la mezcla y así fue como las cosas empezaron a dar vueltas en espiral.