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EL CAMPEÓN CALDERÓN

por Jonathan Jackson y Anne de Zeeuw

“Surfear es algo que nació dentro de mí, estaba en mi sangre,”

nos dice Rex Calderón, con sus vibrantes trenzas desteñidas por el sol brotando fuera de su gorra Quiksilver color negro. Rex y el resto del equipo de Nicaragua están en la capital para promover el próximo Campeonato Centroamericano de Surf en Playa Maderas. Fue en esa misma playa, en las afueras de San Juan del Sur, que los tíos de Rex empezaron a enseñarle los secretos de las olas cuando él apenas era un niño. La misma playa en la cual, remando por primera vez sobre una tabla de surf, Rex supo que iba a surfear durante el resto de su vida. Y la misma playa donde, el siguiente fin de semana, se convertiría en Campeón Centroamericano de Surf.
“Cuando entro al agua mi estado mental cambia,” dice. “Todo lo que quiero hacer es surfear y de manera agresiva; o sea, surfear fuerte y motivado, siempre intentando algún nuevo truco para expandir mis límites”.
Su estilo agresivo del cual habla es muy dinámico para el observador. Ataca las olas, pero de alguna manera lo hace parecer fácil al mismo tiempo. Su mayor fortaleza podría ser la habilidad de hacer que las olas malas parezcan buenas, y que las buenas parezcan increíbles. Cuando Rex Calderón está surfeando, la gente se entera.

“Todo se detuvo,” dice Shawn Kelly, un turista estadounidense que observaba las Semi-Finales Centroamericanas en Playa Maderas cuando Rex entró al agua. “La gente dejó de hacer lo que hacía y simplemente se dedicaron a observarlo. Ningún otro competidor tuvo una reacción como esa”.
Según los que lo conocen, ese es el típico Rex, en el agua es un competidor feroz con un estilo radical e innovador, fluido y natural. Pero toda esa energía y agresividad que demuestra en el océano no logra reflejar su personalidad en tierra firme, donde en lugar de cargar una tabla de surf, carga una tímida sonrisa; y lograr que te cuente algo personal puede ser una difícil tarea. Talvez eso se debe a su humilde pasado, cuando compartía una modesta casa con ocho personas en San Juan del Sur. Fue ahí donde sus tíos Chelo y Roque, de la primera generación de surfistas Nicas, lo introdujeron al resto de su vida.
Rex se nutrió de las lecciones y la experiencia pionera de sus tíos; consideró el surf con mayor seriedad y se dedicó a ello con todo el corazón. Pero rápidamente se dio cuenta que con tal decisión no podría vivir el mismo estilo de vida que sus amigos.
“Tengo que acostarme temprano, levantarme temprano, no puedo salir de fiesta mucho, debo cuidarme y entrenar…mas que nada entrenar,” dice Rex.
A pesar del duro trabajo, no hay nada más que Rex prefiera hacer. El entrenamiento le provee la libertad para experimentar y perfeccionar su habilidad. Pero es la emoción de la competencia que lo motiva al siguiente nivel.
“Competir hace que se despierte algo en mí, me enciende,” dice. “Estás ahí esperando el momento, y derepente te golpea como una corriente de adrenalina.”

Ese espíritu y deseo de guerrero es lo que hace que Rex camine desde San Juan hasta Playa Maderas cuando no logra conseguir transporte. Es también lo que lo mantiene disciplinado y motivado. Toda su vida y su mundo giran alrededor del surf. Los raros momentos en que Rex no está en la playa se le puede encontrar viendo un video de surf, montando su bicicleta, o mejor aún, practicando skate, “porque siempre tengo que estar practicando,” nos dice riéndose. Esta es su rutina diaria. Lo más que ha pasado fuera del agua han sido dos semanas, a causa de una leve lesión de rodilla. Básicamente vive en el océano, dice que sin él siente que no puede respirar.
Pero mientras Rex es el primero en decir que nació surfeando, rápidamente añade que un surfista no es nada sin su tabla, y además de su gran talento y perseverancia, él es quien es gracias a quienes lo han respaldado y apoyado. Los patrocinios son una parte muy importante del deporte, ya que el surf puede llegar a ser muy costoso en muy poco tiempo, especialmente para un chavalo de San Juan con grandes sueños de competir y entrenar a nivel mundial. Rex dice sentirse muy afortunado de haber establecido una relación de amistad con el diseñador de tablas Tom Eberly, quien lo apoya con su tienda Nicasurf y quien lo ayudó a firmar con Quiksilver muy temprano en su carrera. Recientemente logró conseguir patrocinio de Sexwax y su buen amigo Johnny Goldberg ha estado ahí para ayudar con los viajes y las tablas cuando llegan a costar más de lo que Rex puede cubrir.

“Rex es nuestro muchacho”, dice Goldberg, quien ha vivido en San Juan por mucho tiempo y piensa igual que muchos en el pueblo y en toda Nicaragua, quienes ven a Rex como el futuro del surf Nica.
La dedicación de Rex junto con su talento natural han rendido cuentas, y con tan sólo 18 años ya es el surfista con más reconocimientos en la historia de Nicaragua. También es el primero en competir a nivel realmente internacional. En el 2009 Rex viajó a Ecuador para participar en el Campeonato Mundial Junior de la Asociación Internacional de Surf (ISA por sus siglas en inglés.) Mientras el resto de los participantes llegaron con equipos de personas bien preparadas, Rex estuvo solo, sosteniendo una jarra con arena de Nicaragua, representando a su país con orgullo, una gran sonrisa y con ganas de ganar. Su aspiración a futuro es que hayan más nicaragüenses acompañándolo en eventos mundiales. Sueña con introducir a Nicaragua en la escena internacional compitiendo en la Asociación Profesional de Surf (ASP por sus siglas en inglés) La próxima gira 2011 de Asociación Latinoamericana de Surfistas Profesionales (ALAS) será un paso importante hacia esa meta. Luego de una participación memorable el año pasado, todos en Nicaragua esperan grades cosas de su campeón.
Pero cuando Rex piensa en el futuro no sólo piensa en él; como hicieron sus tíos, Rex ya tiene el ojo puesto en la siguiente generación de surfistas nicaragüenses.
“Mi hermanito tiene tres años y ya le estoy plantando ideas de surf en la cabeza,” dice Rex mientras ríe. “Siempre le estoy enseñando videos de surf, revistas y todo eso. Le gusta mucho, para cuando llegue a tener mi edad estoy seguro que podría ser dos o tres veces mejor que yo.”

Fotos por Jairo Ramos

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