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La Cuneta Son Machín: de amor y odio, los celos y la fascinación

Por Jonathan Jackson, Fotografía f2.8

En tan sólo un año, La Cuneta Son Machín se ha establecido como una de las bandas más sonadas del país. Tuve la oportunidad de chilear un rato con el bajista Augusto Mejía, el miembro más abierto de la banda, y conversar con él sobre las percepciones de la gente acerca del grupo, lo que la banda significa para la música Nicaragüense y la temida letra “C”…

La Cuneta ha sido capaz de romper las paredes que otras bandas no han podido. Ustedes han tocado en casi todo el país y en diferentes lugares, y han sido capaces de presentarse ante esas diferentes audiencias con gran éxito. ¿Por qué piensan que es así?

Creo que una de las cosas que ha ocurrido con La Cuneta Son Machín (LCSM) es que el grupo ha venido a llenar un espacio que estaba vacío en el inconciente colectivo del joven nicaragüense. Ya que para los países pobres como Nicaragua, la identidad está más dirigida a lo que proviene del exterior, del extranjero. LCSM rompe un poco con eso y la gente se ha encontrado con esto puede ser entretenido, alegre y algo de enorme valor por el hecho de escuchar música nicaragüense.

También tenemos que reconocer que parte de nuestro éxito se debe a que hemos tenido el apoyo de los medios desde el comienzo. Eso nos ha permitido competir y estar en los mismos medios en que están las otras influencias que vienen de afuera.

Una vez me dijiste que una de las cosas más importante para vos es despertar el interés en la juventud y que estos jóvenes se interesen por la cultura, música y raíces folklóricas, desde un punto de vista no sólo nicaragüense sino centroamericano y latinoamericano. ¿Cómo ha funcionado esto en este último año?

Hemos descubierto que los jóvenes a partir de escuchar a LCSM se preguntan quién es tal compositor, quién es la persona que escribió esta canción, “voy a buscar en Internet música de ellos”… o incluso participar en cosas en las que antes no participaban, como fiestas patronales, festividades, fiestas populares.

Yo creo que el objetivo se está logrando poco a poco, y obviamente como en Nicaragua las cosas son tan difíciles nos ha tocado como estar reinventándonos, como ir cambiando el concepto de tal manera que la gente siempre se sienta interesada. Porque al fin y al cabo además de ser un proyecto para nosotros, queremos pasárnosla bien.

(Carlos Luis Mejía – marimba, César Rodríguez – teclados, Carlos “Frijol” Guillen – vocals, Fabio Buitrago – batería, Omar Suazo – guitarras, Augusto Mejía – bajo)

Estoy consciente que todas las reacciones no han sido ciento por ciento positivas, por ejemplo he escuchando a la banda ser descrita como “fresas jugando a ser jinchos…” ¿Podés contarme acerca de estas reacciones negativas con las que te has encontrado y cómo superan esto?

Lo interesante de este tipo de opiniones es que demuestra claramente contra lo que nosotros estamos precisamente luchando; contra la idea de considerar eso “jincho.” Las únicas personas que pueden concluir que nosotros jugamos, o nos aprovechamos, o nos consideramos eso, son quienes consideran que esto [la música tradicional] es inferior. Por ejemplo, si me visto como punk o como metalero, o como la televisión dicta, no es una cosa que lo vayan a criticar, pero igual estás copiando. La diferencia es que eso se ve bien y lo otro se ve inferior. Entonces el hecho de que vos copiés algo que la gente ve inferior hace creer que estás jugando.

Yo he vivido toda mi vida escuchando música popular, la música de mi papa (Carlos Mejía Godoy), de mi tío y toda una serie de músicos con los que he convivido. La mayoría de los integrantes de LCSM no provenimos de la escena del rock o del pop, eso nos hace diferentes, algunos hemos tocado música de cantautor, música folklórica, etcetera. Creo que si nosotros en realidad estuviéramos jugando, no gastaríamos tanto tiempo y tanta inversión en este proyecto. Además, lo más importante no es si estamos jugando o no, sino ver los beneficios que hemos logrado, o sea que al fin y al cabo no importa si estamos jugando o no, lo importante es que estamos logrando que los chavalos estén interesados por sus propias raíces y tradiciones.

La verdad es que en Nicaragua hay que estar constantemente luchando contra este tipo de opiniones porque el nicaragüense tiene el autoestima tan baja, sobre todo el joven que está bien influenciado por el extranjero, y en vez de buscar el lado bueno a las cosas le buscan el lado feo y la fallas para que no siga funcionando. En vez de tratar de impulsar lo nuestro, porque nada desde un inicio sale bien siempre, hay que buscar cómo mejorar y modificar pero la gente en vez de ayudar a ver cómo mejorar, al contrario, buscan cómo hacerte una zancadilla y hacerte que fallés para que ellos mismos como nicaragüenses se den cuenta que nada de lo que es de aquí sirve. Por suerte la gente que opina de esa manera es mucho menos de la que nos llega a ver.

Una de las más grandes quejas de algunos de los criticadores es que ustedes son simplemente una banda cover. Pero sé que recientemente han estado creando material original con la misma orientación musical, con el mismo sonido que el resto que ustedes tocan. ¿Ustedes se miran a sí mismos como una banda cover?

El tema “cover” es una cosa que irónicamente se ha transformado en los últimos años. Hace 10 o 15 años tocar canciones de otra persona era algo que se miraba bien, pero ahora se ve mal. Ahora como que se satanizó, pasó de ser algo bueno a algo malo, lo importante de eso es que ha impulsado a que mucha gente trate de hacer sus propias canciones.

El problema es que uno no puede considerar igual tocar canciones de marimba de Masaya, a tocar Guns n’ Roses. Las dos están interpretando algo que ya existe pero una está conservando tus tradiciones y en la otra estás reproduciendo algo que ya tuvo un éxito radial. LCSM está tocando cosas que no se escuchan ya en la radio o que ya se perdieron en el tiempo, o que jamás serían puestas en la radio si no fuera por nosotros. En radio de música moderna jamás vas a escuchar canciones populares nicaragüenses, ¡nunca!, y nosotros estamos logrando que eso sí ocurra. Yo no puedo considerar que es lo mismo reproducir una canción que tuvo un éxito radial porque forma parte de un proyecto gigante, a tocar música tradicional popular.

Creo que el trabajo que vienen haciendo los marimberos desde hace 100 -150 años, de generación en generación en Masaya, es un trabajo importante. Si yo a un marimbero le digo “mirá no toqués covers”, o si nadie se dedicara a reproducir este tipo de música no tendríamos en estos momentos la capacidad de poder escuchar música popular porque ya hubiese desaparecido. Porque si no hay quien interprete, y en la radio no la ponen, no la podríamos escuchar en estos momentos. Entonces el objetivo principal de LCSM es, de alguna manera, seguir ese mismo canal que han empezado mucha gente entre el ámbito popular. La gente que toca música popular en la calle no vive bien de eso, lo hacen netamente por amor al arte. Nadie que elige ser marimbero piensa que se hará millonario de eso, como se podría volver millonario un abogado o empresario. Como marimbero saben que siempre vivirán a ese mismo nivel, o sea, que lo hacen por puro amor a la música que están interpretando. Nosotros nos sentimos inspirados por eso y creamos un proyecto en el cual nos consideramos, con bastante humildad, una continuación de lo que hacen muchos músicos populares. Como la gente que toma música tradicional del país, la gente que toca Palo de Mayo, los marimberos, los chicheros, toda esa música que ya hubiese desaparecido si no fuera por ellos. Nosotros estamos en eso mismo, volverla a reproducir y meterla en el inconciente colectivo de los jóvenes, que es una cosa que no ocurriría a través de la radio, y los jóvenes no se irían a meter a las fiestas populares e interesarse por aprender acerca de los autores de la música popular. Esto es un poco del trabajo que estamos haciendo. Lo de las nuevas canciones es un trabajo que estamos haciendo en paralelo, pero nuestro objetivo no es crear una nueva obra.

Si hemos tenido éxito no ha sido por premeditación de nosotros, porque cuando hicimos el proyecto lo hicimos con el objetivo de tocar esta música. A los que le interesaran, bien, y al que no, no. Jamás nos imaginamos que iba a ser una cosa con tanto éxito. La inspiración es un poco mezclar el concepto de la música popular pero con un enfoque más urbano, siempre buscando cómo hacer un proyecto que a la gente le divierta pero que tenga conciencia, un objetivo que está más allá de divertirse. Estamos creando canciones que tengan que ver con la conciencia, la idiosincrasia y el orgullo de sentirte nicaragüenses.

Silvio Sirias – Autor

Su infancia estuvo conectada con la cultura estadounidense y nicaragüense, eso hace que el novelista Silvio Sirias tenga una perspectiva distinta sobre los dos países. Lo pone de la siguiente manera: “Gracias a las circunstancias inusuales de mi crecimiento, nacido en Los Angeles con padres nicaragüenses pero vivir mi adolescencia en Nicaragua—Me siento a gusto conectando mi identidad norteamericana y nicaragüense.

Philip Montálban

Creció en la comunidad de Tasbapauni de la Costa Atlántica de Nicaragua y afirma que su abuela, una actriz local, y su tío abuelo, un reconocido compositor de canciones de Palo de Mayo, lo introdujeron al mundo del arte y cultivaron en él un interés por la música cuando era niño. A los 10 años logró ahorrar suficiente dinero para comprar su primera guitarra y empezó a componer canciones inspirado en las cosas que pasaban a su alrededor. A medida que fue creciendo, su fuente de inspiración también lo hizo.

Chico Brenes – Esto Va Suave…

El microbus blanco lleno de patinadores profesionales se prepara para salir del parqueo de la pulpería. Al otro lado de la carretera, un grupo de jovenes espera para cruzar la calle. El bus arranca, y un joven tiene un momento de claridad, “¡Chico Brenes! ¡Es Chico Brenes!” exclama al mismo tiempo que le da un manotazo a sus amigos para notificarlos.

Deuce Eclipse

Dedicado al trabajo duro, al hip hop, a su familia y raíces, Deuce Eclipse descubrió desde joven lo que ama hacer y tuvo la fortuna de estar rodeado de amigos, una familia y una cultura que lo apoyan. Como músico, su versatilidad es innegable. Alternando entre español e inglés, se le puede ver emigrando de un hip hop puro a lo experimental, al dancehall, o incluso luciendo sus habilidades como cantante con su banda Bang Data.