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Puros de Nicaragua: Marca Registrada

Por Martin Mulligan, fotografía Christopher Sataua

Los primeros años de la década de los 60 marcan un hito en la historia del puro en Nicaragua. Cuba hereda sus semillas desde Pinar del Río y el esfuerzo por mestizarlo con la nativa “chilcagra” logra en El Valle de Jalapa crear uno de los híbridos más refinados del tabaco mundial.

La historia del puro siempre se ligó a elementos rituales; desde ceremonias en que el que los sacerdotes mayas soplaban humo sobre el rostro de sus guerreros antes de las batallas o en tiempos modernos cuando la Alianza resolvía sus discrepancias durante la Segunda Guerra Mundial.

Eran reuniones de mucha tensión entre Franklin Roosevelt, Iósif Stalin y Winston Churchill, quien finalmente era el que rompía el hielo sacando de su traje un puro. “Yo bebo mucho, duermo poco y fumo puro tras puro. Estas son las razones por las cuales estoy al doscientos por cientos”, dijo Churchill en una ocasión al Mariscal Montgomery.

Por su parte, Roosevelt aprendió la lección y para visitas oficiales en Washington, adoptó el ritual de convidar a los presidentes además de café, a un coñac y un puro.

Por varias décadas el puro ofrecido en la Casa Blanca fue el habano, pero tras la Revolución Cubana y el embargo hacia la isla, en la presidencia de Lindon Johnson se encontró que uno de los puros más vendidos en el mercado era Joya de Nicaragua.

(La fabrica Joya de Nicaragua, Estelí)
(La fabrica Joya de Nicaragua, Estelí)

Herencias de Pinar del Río

Alejandro Martínez Cuenca, miembro de la Asociación Nicaragüense del Tabaco, comenta que Cuba se ha encargado de divulgar y apropiarse de la historia del puro.

Los factores propicios de la isla como sus territorios frondosos, una buena estrategia de comercialización y finalmente el embargo económico, lo volvieron un producto atractivo particularmente en el mercado americano, al ser este una especie de “fruta prohibida”.

El puro se volvió la insignia de Cuba al eternizarse en imágenes de revolucionarios como el Che Guevara, Camilo Cienfuegos y Fidel Castro. A pesar de que tenían una tradición que databa desde inicios del siglo XIX y una industrialización iniciada por empresarios ingleses y estadounidenses después de la victoria contra España, no fue hasta el periodo revolucionario que el puro cubano cogió su verdadero auge y su fama.

No obstante, el embargo económico hizo que algunos productores exiliados buscaran nuevos horizontes de cultivo. Así es como los cubanos Francisco Bermejo y Simón Camacho en 1964, acogidos por el programa especial del Instituto de Fomento Nacional (INFONAC), traen las primeras semillas de tabaco desde Pinar del Río.

Su cultivo inició en El Valle de Jalapa sin buenos resultados, pero a medida que las semillas fueron mejorando el híbrido con las semillas nativas “chilcagras”, éstas se fueron adaptando al suelo y las cosechas posteriores mostraron resultados exitosos.

El cultivo del tabaco mestizado se extendió por Estelí, Condega y Ocotal. Otras regiones como Carazo y Granada también se sumaron, pero las tierras del norte, por su combinación de clima y agua, se volvieron las zonas más idóneas para alcanzar la calidad.

Con este panorama, Simón Camacho que ya exportaba el tabaco a los Estados Unidos, con la cosecha de 1968 se lanza a la manufactura de Joya de Nicaragua.
A su fabricación se llega sin mucha dificultad puesto que los nicaragüenses ya mantenían una tradición artesanal en la elaboración de “puros chilcagras” desde épocas remotas.

De este modo, se crean los primeros establecimientos de garaje en Estelí, y se establecen otras marcas como Oliva, Placencia, entre otras.

Por su parte, Joya de Nicaragua se mantuvo como el puro oficial de la Casa Blanca durante la administración de Nixon y Ford. Pero no todo fue color de rosas; en la visita de Anastasio Somoza a Nixon en 1971, Somoza descubre el éxito de Joya de Nicaragua y a su regreso se reúne con el doctor Camacho, dándole un plazo de 48 días para pagar la deuda al Gobierno de Nicaragua. Somoza toma el 75% de las acciones de la fábrica a cambio de eliminar la deuda de Camacho en el INFONAC, pero a los pocos meses éste cede sus acciones restantes y se retira a Honduras.

Joya de Nicaragua es nacionalizada durante el primer gobierno sandinista, y al ser privatizada a inicios de los años 90, Alejandro Martínez Cuenca compra la empresa e inicia la cuarta etapa de su trayectoria.

¿Estereotipo de un fumador?

Hollywood ha querido hacer un estereotipo del fumador de puro como alguien de clase alta, gánster, artista o persona de poder, pero el mercado indica que no existe tal patrón.

“Puede venir de distintos clases sociales, por ejemplo, hay más taxistas en New York que fuman puros que banqueros. Y son más los policías que fuman que millonarios”, destaca Martínez Cuenca.

Anatomía de un puro

“El arte de degustar un puro no es solo metérselo a la boca, es saber distinguir sabores y combinar los tabacos para encontrar los resultados que se quieren” – Alejandro Martínez Cuenca

Un Puro Premium es hecho todo a mano. El Premium se compone de tres partes fundamentales: la capa, parte exterior, cuenta con distintas modalidades de colores, algunas más oscuras que otras aunque no necesariamente más fuertes. De intermedio se encuentra el capote, que es mucho más rudo y es el escudo que protege el contenido del puro. Finalmente está la tripa, que es el contenido del puro, compuesto por tres tipos de hojas de tabaco: el ligero, el viso y el seco. El ligero es la hoja con más exposición al sol, produciendo así más nicotina lo que le da la fortaleza al puro. El viso es una hoja que se corta de la planta después de 65 días y es la que proporciona el aroma. La ultima hoja, el seco, es aquella que permite al puro quemarse.

Estas hojas se combinan en diferentes proporciones para darle al puro sus diversas identidades. “Un buen puro debe contar con esas tres características. Debe quemar bien, tener aroma y tener fortaleza”, asegura Martínez Cuenca.

La industria del puro en Nicaragua

En Nicaragua existen 17 empresas pertenecientes a la Asociación Nicaragüense del Tabaco, de las cuales doce manufacturan puros. Entre ellas se encuentran Padrón, Latin Cigars, el Grupo Plasencia, la Esperanza Cigars, Natsa, Drew State o Taolisa, que produce los tabacos Oliva, entre otras.

También se cuenta con pequeños miembros que se encargan de fabricar las cajas y producir el celofán; siendo éstos eslabones importante en la producción del puro.

En el país se siembran en total 6 mil manzanas de tabaco, y según datos oficiales del Banco Central de Nicaragua (BCN), se exportan 20 millones de dólares sólo en producción de puros, dejando fuera un sub-registro que indicaría un total de 57 millones de dólares si fuesen incluidas las exportaciones de tabaco; pero por su condición de zona franca, esto no se refleja.

“Al minimizar la importación de tabaco también se minimiza su importancia, pues no se toma en cuenta que la industria es la fuente de ingreso para 27 mil jefes de familia”, señala Martínez.

Nueve marcas nicaragüenses de puros figuran entre las mejores 25 del mundo, según el ranking especializado que realiza cada año Cigar Aficionado, entre la que sobresale Padrón Cigars.

Las revistas Cigar Aficionado y Cigar Insider otorgaron el Premio al Mejor Tabaco del 2009 a Padrón Cigars con su Reserva Familiar 45 Años, que obtuvo 95 puntos en el ranking de tabaco.

Cigar Aficionado describe a esta nueva creación de Padrón Cigars como un cigarro “absolutamente brillante”.

La industria del tabaco nicaragüense ha tenido sus ciclos, pero tras su última crisis a finales de los 90, la situación ha ido mejorando y registrando un crecimiento de exportaciones del 12 por ciento anual, siendo reconocida por su trayectoria y calidad.

Los nicaragüenses no somos tan fumadores de puro, pero en todas partes del globo, consumidores y catadores admiran nuestro tabaco.

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