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Proyecto Barrio Planta

Por Marcela Berrios, Fotografias: Jonathan Jackson

“Mírame!, Mírame”, le grita Israel de once años en ingles a su profesora mientras se para en la tabla de surf en Playa Maderas. Su profesora Emily Calder de la escuela Barrio Planta en San Juan del Sur lo felicita mientras Israel surfea hasta la orilla. 50 de los 200 estudiantes están pasando un domingo singular en la playa aprendiendo a surfear como parte de la excursión premiando la perfecta asistencia de los alumnos. El proyecto de Barrio Planta escogió su nombre inspirado en el vecindario La Planta, una comunidad de 3000 habitantes en el pueblo de San Juan del Sur que ha sido ignorada.

La pobreza, la violencia, mala alimentación, y el analfabetismo son unas de las innumérales cosas con las que lidian todos los días. Según el programa de desarrollo de las Naciones Unidas, el 79.9% de la población nicaragüense sobrevive con menos de dos dólares al día, y Barrio la Planta cae en ese grupo. La mayoría de las familias viven en casas humildes de un cuarto donde se alojan 6 o mas personas. Pisos de tierra, y falta de agua potable durante el día son circunstancias normales.

Generalmente los hombres trabajan como pescadores, pero solo pueden hacer un viaje mensual dejándolos en busca de trabajo gran parte del ano. Con la explosión turística en San Juan del Sur, muchas oportunidades de trabajo han sido restringidas para la comunidad de La Planta, un asunto que el proyecto de Barrio Planta esta ayudando a erradicar. Para comprender el desarrollo de este proyecto hay que relatar la historia de la fundadora de 26 anos, Dyani Makous.

Dyani tiene un espíritu aventurero que la llena de deseo para probar cosas nuevas. Gracias a su educación activista, se incorpora a la unión estudiantil de su ciudad natal en Filadelfia. Por seis años lucho para obtener una educación de mejor calidad para los estudiantes de bajos recursos. Después de graduarse de la Universidad Emerson se unió a las Citizen Schools (escuelas de ciudadanos), un programa que consiste en fortalecer el desarrollo académico de las secundarias, el cual ella lidero por muchos años.

En el 2008, Dyani empaco sus maletas y se dirigió a Nicaragua. Iba a escribir una guía turística por unos meses mientras viajaba por la nación. Un trabajo aventurero que cualquier licenciado en literatura desearía. Cuando llego a San Juan del Sur, las sonrisas calidas, las grandiosas aguas del Pacifico, la sencillez, y la cultura apasionada la conquisto. Manteniéndose con el salario de escritora para guías turísticas se convirtió en una perdida de tiempo, gastando más de lo que ganaba visitando los lugares de los que tenia que reportar. Para Diciembre ya estaba viviendo en La Planta donde convivía con una familia local. Compartiendo meriendas, cumpleaños, y conversaciones sobre la vida, Dyani se sentía parte de la familia en el hogar de Marta Lisa y de Juan Carlos. Era parte de una comunidad, donde el acto de compartir era imprescindible entre los vecinos, aunque en épocas no había mucho para compartir. Ella quería retribuir a la familia que la había cuidado cuando no tenia nada. “Sentí un fuerte deseo de compartir algo con ellos”, recuerda Dyani. “Aunque no tuviera dinero para regalar, existía algo que si podría ofrecer: el ingles”.

Lo que empezó como una pequeña idea de enseñarle a su nueva familia y a los vecinos ingles, se transformo en algo monumental. Un año atrás el proyecto Barrio Planta se convirtió en una organización sin fines de lucro que aparte de brindar clases de ingles gratuitas, también ofrece actividades recreativas y insita el desarrollo de la comunidad de San Juan.

Gracias a las donaciones, Dyani pudo expandir su personal para incrementar el numero de niños en las clases. La escuela ha ido de cinco a casi 200 estudiantes. Seis profesores extraordinarios están intensificando la educación de los niños y adultos del barrio. Utilizando métodos poco convencionales que incluyen, el aprendizaje general sobre el mundo, acompañado de refuerzos positivos como excursiones premiando a los que obtuvieron una perfecta asistencia, ayuda a que los niños sobrepasen la adversidad que la pobreza les ha dejado, mientras fortalecen una cultura de trabajo en equipo.

Yaoska Jiménez de 28 anos nativa de Nicaragua con una licenciatura de administración de empresas y mercadeo, más una especialidad de arte y fotografía de la Universidad Centroamericana (UCA), es la sub directora del programa. Yaoska cree firmemente que el arte es una manera de descubrir tus pasiones, lo cual se mezcla con la esencia del proyecto. Ayudando a que sus estudiantes descubran sus habilidades exponiéndolos a actividades diferentes. “No es lo mismo darles lo que necesitan, es mejor mostrarles como obtenerlo por si solos”, comento Jiménez.

Dyani y Yaoska han trabajado duro para esparcer el proyecto, elaborando obras benéficas en Nueva York, Filadelfia, y Los Ángeles, otorgando donaciones para sus mejores estudiantes. También han creado talleres de verano impartido por voluntarios dispuestos a compartir sus conocimientos en diversos temas. Por ejemplo, el año pasado tuvieron un taller de teatro y este año se agregara escritura creativa en español, entre otras materias.

El entusiasmo de la comunidad local e internacional ha sido inspiradora para todos. El alcalde de San Juan dono un edificio para que los niños pudieran asistir a una escuela adecuada y tener un centro de actividades. La compañía internacional generadora de electricidad en Nicaragua conocida como Amayo ha tomado interés en el proyecto y ha donado fondos para remodelación de las aulas. La ayuda llega de todas partes, algunas más pequeñas pero igual de significantes que otras, como la de los artistas Rubén Gadhimi y Emily Reed que han contribuido a darle una vida colorida a las paredes de las clases. El equipo de Nicaragua Surf Report (NSR) y San Juan Surf se presto para darle lecciones de surf gratuitas a los niños, también los restaurantes del área como Bambú Beach Club han ayudado a patrocinar varios eventos.

El progreso de los estudiantes, es evidente en su comportamiento. Gracias al proyecto Barrio Planta algunos de los problemas que trae la pobreza ya no son un obstáculo y les ha dado a la comunidad un sentimiento de orgullo, demostrándoles las cosas que son capaces de alcanzar. La recompensa ha sido igual para los profesores. La directora académica del colegio Emily Calder expreso su gratitud incondicional, “En los Estados Unidos, le daba clases a cien estudiantes, pero solo marcaba una diferencia con dos o tres, aquí siento que hago una diferencia todos los días en mis alumnos diario”.

El lema del proyecto es “Ayuda a un niño a crecer”. Creando un sistema de apoyo, en un ambiente saludable donde los niños pueden evolucionar. El proyecto esta creciendo con el propósito de ayudar a más niños, pero necesitara muchs ayuda para mantener el programa gratis, y funcionando. Todas las donaciones van directo al programa, támbien se aceptan voluntarios dispuestos a compartir sus conocimiento. Ayuda a los niños de Barrio planta a vencer el ciclo interminable de la pobreza. Ayuda a un niño crecer.

Para donaciones o para más información visita: www.barrio-planta-project.blogspot.com[/lang_es

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