Your browser (Internet Explorer 7 or lower) is out of date. It has known security flaws and may not display all features of this and other websites. Learn how to update your browser.

X

Navigate / search

LABERINTO DE MIRADAS – Claudi Carreras

Por Francisco Cedeño

Vino por primera vez a Latinoamérica a los 18 años con el pretexto de estudiar inglés en Estados Unidos, pero se fue a Argentina y se enamoró del lugar. “Los paisajes, la gente… todo me cautivó y decidí que quería trabajar acá. Ahora paso 10 meses en América y 2 en España.”
Claudi Carreras nace en 1973, en un barrio pequeño de Barcelona, llamado Gracia. Es veterinario, se inició en la fotografía tomando fotos de mamíferos marinos y estudió Bellas Artes. Se decidió por la fotografía porque podía viajar por todos lados documentando las diferentes realidades con las que se fuera encontrando.
Escribe una tesis de doctorado sobre la Construcción de la identidad de la fotografía en América Latina. “Me sorprendió mucho cómo lo que se ve en Europa sobre América Latina es muy parcial y cómo las realidades plasmadas en los trabajos de los fotógrafos son muy variadas y distintas.”
Es profesor de fotografía en el departamento de Diseño e Imagen de la Universidad de Barcelona.
Trabajando en un diario de Barcelona, viajó por Latinoamérica para realizar una serie llamada ‘Autoretrato de América Latina’ que muestra a cada país desde la mirada de sus autores. Luego publica el libro “Conversaciones con Fotógrafos Mexicanos”, en el cual se describe la situación de la fotografía y cómo ha dejado a un lado las formas habituales de mostrar las realidades para generar otro tipo de plataformas.
Carreras tiene un interés por la fotografía con vinculación social, que hable de nosotros y nuestro entorno, de lo que hacemos y de lo que nos pasa día a día.
Actualmente es organizador, recopilador y editor de la exposición fotográfica “Laberinto de Miradas”, proyecto compuesto por tres exposiciones tituladas “Identidades y fronteras”, “Fricciones y conflictos en Iberoamérica” y “Colectivos de fotografía en Iberoamérica”. Durante el mes de Septiembre se expuso en Nicaragua la muestra “Identidades y fronteras”, un recorrido imaginario a través del trabajo de 35 fotógrafos que abordaron esta temática desde diferentes puntos de vista.

¿Cómo inicia tu trabajo fotográfico en Latinoamérica?
Trabajé mucho tiempo fotografiando la zona andinda en Bolivia, Perú, Argentina y Chile. En una ocasión me tocó vivir una crisis en Bolivia, donde hubo 60 muertos en un fin de semana. Esas fotos fueron las que mejor he vendido y esta vivencia me llevó a reflexionar sobre la situación de la fotografía hoy en día y entender que lo que más le interesa a los medios de comunicación, son las imágenes escabrosas haciendo que el fotógrafo se convierta en una especie de carroñero. Eso me generaba muchas contradicciones y no porque no se tengan que fotografiar estas cosas, sino porque me costó mucho pensar que mis demás compañeros estaban limitados a fotografiar este tipo de situaciones. Entonces, decidí dar difusión a temas fotográficos de otra línea.

¿Y cómo surge el proyecto de Laberinto de Miradas?
Es un proyecto que implica mucho trabajo e involucra a muchísima gente. Comienza en el 2005 cuando arranco con La Vanguardia a preparar esta serie de fotografías latinoamericanas que me ha tenido viajando por todo el continente contactando fotógrafos y recopilando su material. Entonces decido hacer una exposición que presente miradas cruzadas de autores latinoamericanos y españoles y convocamos una reunión con otros curadores internacionales (los responsables de las decisiones en la exposiciones) para ver todos los trabajos y decidir cuál era la mirada que se quería presentar de América Latina. Se escogió una visión desarrollada, que hiciera contrastes entre los conceptos de frontera y globalización.
Con la experiencia y vivencia que has acumulado en todo este tiempo, ¿cuál es tu apreciación sobre la fotografía en Latinoamérica?
Es imposible hablar de Latinoamérica, su identidad es algo que se diluye porque a primera vista te preguntas que tiene que ver Brasil con Nicaragua o Argentina con México. Son realidades muy distintas, sólo nos une una lengua y una cultura común. Tampoco hay una fotografía latinoamericana como tal. No podría definir qué es, pero sí podría decir cómo se ve en el resto del mundo. Puedo decir que hay muchos trabajos que muestran las realidades de los países en que se producen. Pero es interesante la idea de una mirada interna acerca de lo que está pasando.

¿Cuál pudiera ser una solución para que se vea a Latinoamérica como una sola región?
“Laberinto de Miradas” pretende mostrar para que estos países tan cercanos en territorio y cultura, sean capaces de conocerse mejor y saber cuáles son sus problemas. Los fotógrafos acá tienen referentes norteamericanos o europeos, pero casi nunca un referente hondureño o mexicano. México por ejemplo, es un país con una fotografía impresionante y me resulta extraño que se conozca más a un norteamericano que a un mexicano, que está más cerca, tiene la misma lengua y una cultura bastante parecida. Hay que hacer el esfuerzo de mirar hacia países cercanos para asumir las particularidades propias.

Con Laberinto de Miradas, ¿cuál es la oportunidad que la globalización le da a la fotografía latinoamericana?
Es una herramienta de comunicación impresionante, que te da posiblidades enormes. Por ejemplo, se está formando una gran agencia latinoamericana de fotógrafos y a trevés de medios de la globalización como el internet, se pueden ver los trabajos y hacer redes con los fotógrafos. Yo trabajo con gente de más de 20 países. Podemos estar en contacto haciendo creaciones muy dispares en diferentes sitios del mundo.
Es cierto que el internet no es la gran solución porque está masificado y genera mucha distracción pero hay que aprovechar las herramientas que tenemos hoy en día para romper esas estructuras de aislamiento.

¿Cuál viene a ser la visión subjetiva de la fotografía?
La fotografía es una flecha que te llega directamente y te despierta la imaginación. Hay una frase que dice que es como el aletear de una mariposa, en el momento en que aletea no puedes verla porque es muy fugaz, pero de alguna forma es un destello que te permite reflexionar sobre algo. En la fotografía es todo subjetivo: el espectador cuando ve una fotografía, en su cabeza despliega una serie de imaginarios.
Es el planteamiento de un autor que quiere mostrar una cosa y el receptor que quiere interpretarla. Nunca vamos a mostrar una realidad a partir de la fotografía, pero sí una visión de esa realidad.

¿Cuál es el papel la semiótica (estudio del significado) de la imagen en la fotografía?
Ahora que estamos en la era de la imagen, hay que enseñar a la gente a leer la fotografía. Creo que es muy importante que los chicos sepan interpretar las imagenes para estar claros de que cuando ven una fotografía, no se están enfrentando con una realidad sino que están interpretándola. A medida que sepamos más de las imágenes y podamos contextualizarlas, más importante será el rol de los fotógrafos.

Como curador de fotografías, ¿cuál es tu apreciación sobre la edición de las fotos?
Creo que es una de las grandes fallas que hay en muchos países. Hay gente que sabe tomar muy buenas fotos pero no sabe editar bien su trabajo. Como curador (editor de fotos) veo gran variedad de trabajos y es algo con lo que me encuentro muy a menudo. Por eso siempre estoy reuniéndome con fotógrafos para analizar sus fotos, comentarlas y ayudar a que su producto final vaya mejorando.

¿Por qué se vienen dando divisiones entre la fotografía conceptual y el foto periodismo?
Es una situación compleja que se da porque se han roto los géneros de la fotografía. El espectador ya no intenta ver la realidad a partir de una imagen, más bien está analizando el contexto. Entonces el fotoperiodista se siente atrincherado porque su principal objetivo es mostrar una realidad, no interpretarla. Siento que la fotografía en estos tiempos repite un mismo pensamiento expresado de distintas maneras y la gente ya está un poco cansada de esos discursos creativos artísticos que son demasiado conceptuales.
Hay un regreso a mirar desde una perspectiva más documental, para conmovernos con las imágenes o quiero pensar que es así porque para mí, hay fotógrafos interesados en una mirada social sobre lo que ven, una mirada al otro, una investigación sobre una determinada realidad, como también hay fotógrafos que se plantan en ellos mismos, más interesados en mostrar su visión del mundo, hablando más de ellos que del otro.

¿Cuál es tu mirada crítica con respecto a la fotografía Latinoamericana?
La fotografía hoy en día tiene posibilidades de difusión enormes. Sólo tenemos que asumir que ciertos canales tradicionales ya no funcionan y buscar la forma de generar nuevas propuestas, enriquecer tu propio discurso a partir de otro, aprovechar la fuerza comunicacional de la fotografía y dejar de repetir modelos externos, sólo porque son las pautas y las modas.
Por ejemplo, vengo a Nicaragua con todas las ganas del mundo para ver lo que se está haciendo y me encuentro fotografías con referentes de tal o referentes de cual. Pero ¿qué sentido tiene repetir cosas ya hechas, que ya se han visto tanto? Hay que buscar nuevas ideas y nuevos lenguajes.

Leave a comment