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Solentiname: un paseo por la comunidad del arte primitivista

Isla La Venada. Solentiname. Nicaragua. 15 de Septiembre 2009.

Por Francisco Cedeño L.

Luego de recorrer el archipiélago de Solentiname, en el lago Cocibolca, y de conocer a diferentes familias de artesanos que viven en una comunidad de artistas en la Isla de Mancarrón, nos dirijimos a la Isla La Venada para conocer a una pareja de pintores primitivistas, que se dedican a plasmar en sus lienzos la geografía, cultura, idiosincracia y ecosistema de este paraíso insular.

Pero detengámonos acá un momento y antes de hablar sobre esta pareja conformada por don Rodolfo Arellano y doña Elba Jiménez, expliquemos qué es la pintura primitvista para entender el arte que nos muestra la comunidad de artistas que habita en Solentiname.

El crítico de arte y escritor colombiano Eduardo Serrano explica, en el libro sobre el reconocido pintor primitivista de Colombia Noé León (1999), que el arte primitivo es aquel producido por los pueblos prehistóricos y comunidades aborígenes, sin conocimiento teórico sobre arte. Por eso no es extraño que el arte primitivista haya sido practicado primordialmente por pintores marginales como campesinos, guardias, mineros, mecánicos, obreros.

El padre Miguel d’Escoto describe, en un artículo publicado en Nuevo Amancer Cultural de El Nuevo Diario del 9 de Septiembre del 2000, que la pintura primitivista nicaragüense fue una forma de celebrar la recién lograda libertad e independencia. El pueblo fue dotado de pinturas y pinceles y también motivado para que expresara en forma espontánea y sin academisismo alguno, su manera de ver la realidad o, mejor dicho, su manera de sentir la paz y armonía que ellos anhelaban ayudar a construir. El pintor primitivista presenta la realidad no tanto como es, sino como debería ser este mundo de todos y todas y para todos y todas.

Estando más claros sobre lo que es el arte primitivista, podemos continuar nuestra historia. Don Rodolfo y doña Elba comienzan a pintar hace más de 30 años cuando el Padre Ernesto Cardenal, poeta y escultor llega a este archipiélago a impartir sus enseñanzas teológicas y formar en el arte a la comunidad. La obra de los Arellano Jiménez ha sido expuesta en muchos países como Japón, Alemania, Estados Unidos, Italia, España, Francia e Israel.

Llegamos a su casa rodeada por las tibias aguas del lago Cocibolca y por frondosos árboles que conforman su jardín lleno de flores y nos invitaron a ver sus obras de arte en el mismo lugar en que fueron concebidas y creadas, ya que en la misma sala donde nos atendieron, han hecho su estudio artístico y funciona a manera de galeria improvisada para que todos los visitantes puedan disfrutar o comprar alguno de sus cuadros.

Mientras seguíamos conversando y viendo sus diferentes pinturas nos contaron que en una de sus exposiciones en España, llegaron a vender un cuadro en US$3,500 dólares. Es una pareja muy amena y hospitalaria, la plática transcurrió entre colores, recuerdos y sonrisas. Ambos tienen más de 70 años y han estado juntos tanto tiempo, que doña Elba bromea diciendo que tienen “quién sabe cuantos años más”. No recuerdan cuando fue que se enamoraron, para hacernos unas idea bastante precisa del tiempo que tienen conviviendo estos dos pintorescos señores, pero están casados desde muy jóvenes.

Es una familia numerosa: tuvieron 12 hijos de los cuales, 10 están vivos (8 mujeres y 2 varones). Tienen 30 nietos y también bisnietos, aunque no recuerda cuántos con exactitud.

La pasión por el arte la han logrado transmitir a su desendencia y se puede decir que el primitivismo reflejado en sus pinturas es una tradición que no desaparecerá pronto, ya que las hijas y los nietos de doña Elba y don Rodolfo también son pintores. Con ellos son tres generaciones de artistas primitivistas que reflejan la realidad que se vive en este paradisíaco destino de Nicaragua.

Sus cuadros reflejan la espléndida flora y fauna de Solentiname. Uno puede admirar y reflexionar delante de cada pintura durante largo tiempo e ir lentamente desentrañando las pinceladas que revelan aves, reptiles y mamíferos cuya presencia se evidencia en los densos bosques detallados sobre el lienzo.

Al ver sus cuadros, podemos decir que los pintores de Solentiname han comprendido desde hace años, la belleza sobrecogedora de la naturaleza y su importancia para el ser humano. La vida en Solentiname es un ejemplo de cómo hay comunidades en Nicaragua que viven en completa armonía con la naturaleza, con su entorno, representando un modelo de vida basado en la ecología y la sostenibilidad durante muchas décadas.

Comments

[...] Este mismo paladín, es el que esta persiguiendo a muerte a un hombre que ha dedicado su vida a los pobres, a escribir poemas, a la cultura de un archipiélago que resuena en el mundo como la cuna de los pintores primitivistas. [...]

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