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Dirian Mejía “Las Viudas”

Por Jonathan Jackson Fotografía Chris Sataua

Como muchos antes que él, Dirian Mejía emigró a los Estados Unidos con la esperanza de obtener un mejor salario y una mejor vida, y haciendo esto encontró lo que necesitaba, pero no de la misma manera que lo había planeado. Trabajando en una construcción con otros inmigrantes, legales e ilegales de todas partes de América Latina y escuchando sus historias y las dificultades por las que pasaban, algo dentro de él cambió. Tuvo un momento de claridad en donde se dió cuenta que estaba viviendo la vida de alguien más. No estaba siendo sincero con sí mismo y se sentía atrapado. De repente, sin trabajo y carcomido por el materialismo hedonista del que se rodeaba en Miami, Dirian rentó un pequeño apartamento y vivió solo por seis meses, teniendo poco contacto con el mundo externo. No tenía televisión, internet, radio o periódicos. Pero aún tenía aquellas historias. Lo asechaban. Esos cuentos de inmigrantes, botellas de vino y cajas de pinturas que no había tocado -un regalo de unos años atrás- constituyeron el camino final para encontrar su destino y vivir su vida.

¿Cómo te empezaste a interesar por la cultura de la migración?

Trabajaba en una construcción instalando gabinetes para cocinas y tocadores. Ahí escuchaba las historias de todos los inmigrantes ilegales de mi área de trabajo. Historias de todas partes de Latinoamérica, desde Argentina hasta México. Empecé a documentarlas en mi cabeza. No sólo era la manera en la que llegaban a Estados Unidos sino también la dificultad al vivir ahí. Nada te representa. Solamente sabés las cosas básicas para ese país. Hay un idioma que no conocés. Leyes que no conocés. No sabés qué cosas aplican a vos o no. No hay bandera que te vaya a proteger, nada te va a proteger. Después de escuchar tantas historias me sentí movido y me di cuenta que necesitaba ponerlo en algo, ya fuera en papel, escribiendo sobre eso, un periódico, lo que fuera- y lo único que encontré cerca de mí fue la pintura.

¿Viste algo de vos en eso porque creciste en Nicaragua y te fuiste a Estados Unidos?

Sí, de una manera u otra. Pues no sufrí lo mismo porque me fui en avión hasta allá. Pero estaba trabajando como un inmigrante. Mi familia no tenía dinero y vivíamos en un pequeño apartamento de dos cuartos unas ocho, nueve personas. Fue una época difícil para nosotros. Aprendés y crecés después que pasás por tantas cosas. Tratás de entender a la sociedad o a lo que sea que te rodea en el momento. Realmente sentí que el amor y la pasión la sufrimos todos una vez que llegamos allá, a pesar de que yo lo recibí de una manera diferente.

De las historias que escuchaste de los inmigrantes, ¿cuáles fueron las que te marcaron más?

Muchas historias me llegaron. Las pandillas en Guatemala o México son las que les llevan la ventaja a las demás. Las Mara Salvatrucha está allá. Las mujeres lloran. Los niños lloran. Se llevan el dinero. Los golpean sin piedad. Muchas historias le llegaron a mi corazón. Me marcaron.

Tu exposición actual se llama “Las Viudas”, ¿podrías explicarme cómo estas viudas llegaron a tu trabajo y qué representan?

Viudas. Esa palabra en específico representa la pérdida de tu esposo o esposa. La tomé de la palabra y dije que enviudé de mi país porque dejé atrás tantas cosas y eso pasa cuando morís y dejás pertenencias atrás. Cuando te vas de tu país dejás todo atrás, tus raíces, tu abuela, tu abuelo, el barrio, tus amigos, tu idioma, tu bandera, todo lo que te representa. Entonces Las Viudas representan el dolor que los individuos sufrimos cada vez que migramos y dejamos esas cosas atrás. Así es como quería proyectar la definición de Las Viudas. Sumado a esa definición está la gente que “murió” durante el proceso de cruzar la frontera, ya sea que murieron literalmente o murieron por dentro, por ejemplo, al ser abusados sexualmente. Se llevan tu dignidad y no les importa. Podés ser negro, blanco, una mujer, un niño, lo que sea. Simplemente no les importa. Te destruyen desde adentro. Las Viudas representan ese dolor, ese sufrimiento.

¿Las reacciones de las personas hacia tu trabajo tienen alguna influencia en cómo creás?

No realmente porque mis pinturas son una expresión. La única cosa que puede cambiar eso o manipularlo, es lo que recibo de la gente que está sufriendo. Mi arte es algo que realmente tiene un significado, una definición del dolor que la sociedad sufre ahora.

¿Te preocupa que la gente pueda ver tus obras de diferente manera que vos?

Realmente no me importa cómo la gente ve mi trabajo. No necesito pintar algo literalmente para que la gente entienda mi arte, porque el arte es tan amplio, hay tantas técnicas y tantas definiciones del arte. El artista no va y te dice “estaba pensando en esta cosa en específico cuando lo pinté”. Yo pinto. Vos podés crear tu propia percepción de lo que la pintura te expresa.

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