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Carlos Barberena: Años de Miedo

Por Christiane L. Vaca, Fotografía Glow Ruiz

Nacido en Granada, Nicaragua en 1972, Carlos Barberena de la Rocha proviene de una familia de artistas plásticos, poetas, pintores y músicos, un ambiente que influyó mucho en su formación artística. Cuando era un muchacho abandonó el país debido a la Guerra, misma época en la que convivió muy de cerca con sus hermanos mayores, dos artistas de gran talento. Empezó tarde a experimentar en el mundo del arte, utilizando diferentes técnicas y medios que lo ayudaron a encontrarse como artista y a encontrar su propia forma de expresar ese arte. Sus obras, entre pinturas, esculturas, fotografías y grabados, han sido expuestas en diferentes lugares del mundo como Estados Unidos -donde reside actualmente-, Alemania, España, Brasil y más recientemente, en el Convento de San Francisco en su ciudad natal de Granada.

¿Cómo describiría su proceso creativo?

-Creo que empieza con una idea, irla trabajando. Yo considero que el proceso comienza como una recepción. Uno es como una antena: va captando diferentes situaciones, imágenes. Es ahí que el proceso viene a “digerirse” Cuando ya viene la hora de aplicar la técnica, ya uno tiene todo el concepto de lo que quiere trabajar. Yo considero que es más de trabajo constante, que empieza con el proceso.

El título de su exposición, Años de Miedo, ¿qué refleja exactamente? ¿Se trata de alguna experiencia personal, un comentario social?

-Yo lo considero más como una experiencia personal. Hace treinta años, yo tenía siete años y fueron muchas las imágenes que quedaron en mi mente. Pienso que desde los cinco años, el ver salir a mis hermanos porque los andaban buscando la guardia, cosas como tener que andarse escondiendo, tíos que murieron bajo la dictadura de los Somoza; después, vivir el triunfo de la revolución, participar en las protestas que se hacían en las calles. Creo que fue una experiencia que yo traté de canalizar por medio del arte, ese montón de cosas tan complejas que son la historia de Nicaragua. Cuando yo salí fuera y la gente me preguntaba ¿qué pasa en Nicaragua? se hacía un enredo de Somoza, revolución, contras y recontras, y no puedes explicar. Creo que fue el mejor medio para trabajar esta serie. Esa es más que toda la idea, como una reflexión sobre la guerra y sus secuelas.

Es muy fascinante como, en los grabados, se puede apreciar un balance entre lo complejo y lo simple, un juego de contraste estructural.

- Sí, pienso que el blanco y el negro, ese contraste le da mayor fuerza al trabajo. A veces creo que esta serie, como decía antes, cada trabajo, cada proyecto escoge su técnica, entonces, ¿qué mejor que el blanco y negro para representar el miedo?

¿Piensa entonces, que esta es una experiencia única del nicaragüense?

-No, no es únicamente una experiencia del nicaragüense, porque lo ponés en los diferentes países que han sufrido conflictos bélicos y es lo mismo. Y una de las cosas principales es decir ‘años de miedo’: el eje central es el miedo. Cómo diferentes estados someten a una población, los someten a la esclavitud por medio del miedo: si sos una madre preocupada por tu hijo, por tu familia, porque te siguen, porque te amenazan si no denuncias a tu vecino. El miedo de vivir en esa vida de violencia, ese es el punto central de mi exposición, reflexionar sobre lo que hemos vivido. Y en el mundo pasa lo mismo, no solamente en Nicaragua, como se puede ver en algunos trabajos aquí, como éste, sobre lo que paso en Abu Ghraib, sobre el articulo 5, sobre Guantánamo. Diferentes puntos de vista.

¿Considera que el arte es un fin en sí mismo, o piensa que debe lograr un efecto con respecto a la sociedad?

- Yo pienso que primero uno hace arte para sacar muchas cosas, como tratar de comunicar algo. Yo no tengo la esperanza que alguien cambie su vida o sus ideas por ver mi trabajo. Sólo expongo mi punto de vista como lo expone un escritor o un músico; más que todo es un trabajo de comunicación, no debe ser solamente decorativo.

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