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Jean Marc Calvet y Los Bárbaros

Por Francisco Cedeño L.

Jean Marc Calvet, nuestro artista de portada de HECHO 02, está trabajando en un proyecto llamado “Los Bárbaros”, una pintura de 2.5 metros de largo.

Para este artista francés que reside en Granada, el título lo dice todo. “Yo creo que todos somos bárbaros, somos un animal peligroso domesticado por la civilización.”

¿Cómo representás con colores este concepto de Bárbaros?

Siempre los personajes de mis pinturas están llenos de colores, la vida en sí está llena de colores, la violencia está llena de colores, la muerte está llena de colores.

Muchas veces la gente piensa que el negro es el color de todo esto, pero si te fijas bien en una guerra por ejemplo, podés ver que hay colores en todo: el cielo es azul, el sol es rojo; los colores son vida y la vida es todo, es amor, es violencia.

¿Qué planes tenés para mostrar tus nuevos trabajos?

Voy a participar en una exposición llamada Efímera acá en Nicaragua con diferentes artistas de Centroamérica, organizada por el artista plástico Marcos Agudelo.

También en Nueva York con la galería que me representa y para finales de año hacer algo con el Museo de Arte Moderno de Medellín. Estoy organizando algunos trabajos para presentarlos en Francia o Luxemburgo pero ahorita estoy más enfoncado en presentar mi obra por Centroamérica, a través de la Galería CODICE. Quiero hacer presentaciones en Panamá o en Costa Rica.

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Solentiname: un paseo por la comunidad del arte primitivista

Isla La Venada. Solentiname. Nicaragua. 15 de Septiembre 2009.

Por Francisco Cedeño L.

Luego de recorrer el archipiélago de Solentiname, en el lago Cocibolca, y de conocer a diferentes familias de artesanos que viven en una comunidad de artistas en la Isla de Mancarrón, nos dirijimos a la Isla La Venada para conocer a una pareja de pintores primitivistas, que se dedican a plasmar en sus lienzos la geografía, cultura, idiosincracia y ecosistema de este paraíso insular.

Pero detengámonos acá un momento y antes de hablar sobre esta pareja conformada por don Rodolfo Arellano y doña Elba Jiménez, expliquemos qué es la pintura primitvista para entender el arte que nos muestra la comunidad de artistas que habita en Solentiname.

El crítico de arte y escritor colombiano Eduardo Serrano explica, en el libro sobre el reconocido pintor primitivista de Colombia Noé León (1999), que el arte primitivo es aquel producido por los pueblos prehistóricos y comunidades aborígenes, sin conocimiento teórico sobre arte. Por eso no es extraño que el arte primitivista haya sido practicado primordialmente por pintores marginales como campesinos, guardias, mineros, mecánicos, obreros.

El padre Miguel d’Escoto describe, en un artículo publicado en Nuevo Amancer Cultural de El Nuevo Diario del 9 de Septiembre del 2000, que la pintura primitivista nicaragüense fue una forma de celebrar la recién lograda libertad e independencia. El pueblo fue dotado de pinturas y pinceles y también motivado para que expresara en forma espontánea y sin academisismo alguno, su manera de ver la realidad o, mejor dicho, su manera de sentir la paz y armonía que ellos anhelaban ayudar a construir. El pintor primitivista presenta la realidad no tanto como es, sino como debería ser este mundo de todos y todas y para todos y todas.

Estando más claros sobre lo que es el arte primitivista, podemos continuar nuestra historia. Don Rodolfo y doña Elba comienzan a pintar hace más de 30 años cuando el Padre Ernesto Cardenal, poeta y escultor llega a este archipiélago a impartir sus enseñanzas teológicas y formar en el arte a la comunidad. La obra de los Arellano Jiménez ha sido expuesta en muchos países como Japón, Alemania, Estados Unidos, Italia, España, Francia e Israel.

Llegamos a su casa rodeada por las tibias aguas del lago Cocibolca y por frondosos árboles que conforman su jardín lleno de flores y nos invitaron a ver sus obras de arte en el mismo lugar en que fueron concebidas y creadas, ya que en la misma sala donde nos atendieron, han hecho su estudio artístico y funciona a manera de galeria improvisada para que todos los visitantes puedan disfrutar o comprar alguno de sus cuadros.

Mientras seguíamos conversando y viendo sus diferentes pinturas nos contaron que en una de sus exposiciones en España, llegaron a vender un cuadro en US$3,500 dólares. Es una pareja muy amena y hospitalaria, la plática transcurrió entre colores, recuerdos y sonrisas. Ambos tienen más de 70 años y han estado juntos tanto tiempo, que doña Elba bromea diciendo que tienen “quién sabe cuantos años más”. No recuerdan cuando fue que se enamoraron, para hacernos unas idea bastante precisa del tiempo que tienen conviviendo estos dos pintorescos señores, pero están casados desde muy jóvenes.

Es una familia numerosa: tuvieron 12 hijos de los cuales, 10 están vivos (8 mujeres y 2 varones). Tienen 30 nietos y también bisnietos, aunque no recuerda cuántos con exactitud.

La pasión por el arte la han logrado transmitir a su desendencia y se puede decir que el primitivismo reflejado en sus pinturas es una tradición que no desaparecerá pronto, ya que las hijas y los nietos de doña Elba y don Rodolfo también son pintores. Con ellos son tres generaciones de artistas primitivistas que reflejan la realidad que se vive en este paradisíaco destino de Nicaragua.

Sus cuadros reflejan la espléndida flora y fauna de Solentiname. Uno puede admirar y reflexionar delante de cada pintura durante largo tiempo e ir lentamente desentrañando las pinceladas que revelan aves, reptiles y mamíferos cuya presencia se evidencia en los densos bosques detallados sobre el lienzo.

Al ver sus cuadros, podemos decir que los pintores de Solentiname han comprendido desde hace años, la belleza sobrecogedora de la naturaleza y su importancia para el ser humano. La vida en Solentiname es un ejemplo de cómo hay comunidades en Nicaragua que viven en completa armonía con la naturaleza, con su entorno, representando un modelo de vida basado en la ecología y la sostenibilidad durante muchas décadas.

Love TKO

Este Sábado fue un lindo día para una boda en blanco y rojo. Cansado de ser golpeado por el amor, nuestro artista de portada de la edición HECHO 03 y campeón mundial del Boxeo, Roman ‘Chocolatito’ Gonzalez decidió colgar los guantes e intercambiar votos con su novia

Afrobeat

Por Jonathan Jackson, Fotografía: Flor Marenco, Chris Sataua (originalmente publicado 01/03/09)

Afrobeat es una banda con una mezcla de estilos muy eclécticos. DJ Revuelta Sonora mezclando discos de acetato en vivo (en una verdadera consola), Guillermo Norory, alias Memo, detrás de su teclado, tocando funky riffs y Augusto Mejia manteniendo el ritmo con las congas, cajón y djembé. El resultado de combinación única es una mezcla fluida de 80 minutos en vivo, delante de todos ustedes. El grupo no tiene ninguna canción, ni siquiera tienen algún material grabado. La música que ellos crean es más de la naturaleza espontánea y por esta razón, ningún espectáculo será el mismo. La manera en que este proyecto de electrónica interactúa, me recuerda a músicos de jazz improvisando, en un ambiente de mucha retroalimentación y de completa armonía.

Afrobeat se formo hace dos años. Los tres miembros fueron y todavía son, integrantes del grupo de electrojazz Momotombo. Ellos pensaron que sería una manera interesante y divertida de crear un alter ego, un grupo en vivo que les permitiría disfrutar de la música electrónica que DJ Revuelta Sonora ha venido pinchando desde algunos años, pero con mezcla de elementos añadidos: efectos y sonidos del teclado de Memo y un poco de percusión afrolatina cortesía de Augusto. Para estos músicos fue la oportunidad de crear una sesión impulsiva de música y dejar que un momento de inspiración los guiara al tocar en frente de un público.

No hay estructura o preparación previa; todo lo que se ve es espontáneo. DJ Revuelta Sonora establece el ritmo principal basado en las mezclas electrónicas que toca. El resto del grupo sigue la corriente e improvisa a partir de esa guía. En un show reciente en Arribas Bar, DJ Revuelta Sonora mezcló un disco que, al parecer, resultó ser una sorpresa para Augusto, quien luego de una mirada confusa, supo llevar el ritmo con la percusión casi de inmediato. Para el público, esto sonó como si hubiera sido planeado desde un inicio. Esa es la belleza de Afrobeat. El trío tocó sin parar por un poco más de una hora, perdidos en una onda hipnótica, dejando al público paralizado, y al final, pidiendo por más.